Comunicado de Rabat sobre el diálogo de civilizaciones
Fundamentándonos en la resolución de la Asamblea general de Naciones Unidas, habiendo proclamado el año 2001 “año de Naciones Unidas por el diálogo entre las civilizaciones”, con la proposición de su Excelencia M. Mohamed Ali Khatami, Presidente de la octava Conferencia de la Cumbre islámica y Presidente de la República Islámica de Irán, En aplicación de las resoluciones de la Conferencia islámica en la Cumbre y de la Conferencia islámica de los ministros de asuntos extranjeros, De acuerdo con los objetivos enunciados en la Carta de la Organización islámica por la Educación, Ciencias y Cultura, la Organización islámica por la Educación, Ciencias y Cultura -ISESCO- ha celebrado en Rabat, bajo el patrocinio de su Majestad el rey Mohamed VI, soberano del Reino de Marruecos, los días 10, 11 y 12 de julio, un coloquio internacional sobre el tema: El diálogo entre las civilizaciones en un mundo en mutación, Nosotros, los participantes en los trabajos del coloquio, Deseando consolidar el concepto de diálogo de civilizaciones y asentar sólidamente las bases de la nueva civilización humana, y reafirmando la voluntad común que nos anima a todos y nos incita a contribuir, a través de la conjugación de nuestros esfuerzos y acciones intelectuales y culturales, a la construcción de un futuro próspero para la humanidad, Teniendo en cuenta nuestra profunda adhesión a los valores humanitarios y nuestro apego a los principios del derecho internacional que emana del espíritu de las civilizaciones y culturas humanas, que han ido sucediéndose a lo largo de los tiempos, Comprometiéndonos a cumplir nuestro deber, moral e intelectual hacia las generaciones futuras, y preocupándonos de preservar su derecho a la vida en dignidad y libertad en este planeta, sobre la base de los valores de equidad, caridad y paz, Acogiéndonos a contribuir a la consolidación de los esfuerzos desplegados, a distintos niveles, por la comunidad internacional, con miras a instaurar la seguridad y la paz en el mundo, y a hacer reinar el espíritu de tolerancia y de coexistencia entre los pueblos y naciones, a través de la consolidación del diálogo objetivo, transparente y constructivo entre las civilizaciones y culturas, Reafirmamos con el presente comunicado los principios siguientes: I- El respeto de la diversidad civilizacional, reflejando las particularidades culturales y el derecho humano inalienable. Es por eso que la comunidad internacional debe velar por la salvaguarda de esta diversidad que caracteriza las identidades civilizacionales y las especificidades culturales, siendo éstas una fuerza de impulsión y de creatividad para la humanidad, II- El diálogo de civilizaciones es una necesidad imperiosa, un deber moral y humano y una condición sine qua non para la puesta en marcha de una cooperación constructiva y fructífera y para la instauración de una coexistencia pacífica entre los seres humanos. Este diálogo exige, además de las voluntades conjugadas y de las buenas intenciones, el compromiso por la realización de los objetivos encaminados hacia el reforzamiento de los valores y principios humanos, comunes a toas las civilizaciones y culturas, III- El diálogo de civilizaciones contribuye, en gran medida, al acercamiento entre los pueblos y naciones, a superar las trabas que nacen de los malentendidos recíprocos y de los prejuicios mal fundados, anclados en la memoria popular de los pueblos, de unos hacia otros. Dicho esto, perseguir el diálogo y ampliar su campo es una misión que concierne a las élites intelectuales, a los ulemas implicados en el diálogo entre religiones, a las competencias culturales y académicas, y a diferentes componentes de la sociedad, y una responsabilidad que incumbe a todos aquellos que se preocupan por la suerte de la humanidad, cada uno desde su posición, IV- Converger en un diálogo más eficaz y profundizado entre las civilizaciones exige la multiplicación de los foros a escala mundial y a nivel de diferentes zonas y regiones, los cuales deben organizarse a la iniciativa de instituciones y organizaciones que tienen puntos de interés comunes, de universidades y espacios culturales y académicos, a condición de que sus esfuerzos estén dedicados a la difusión de valores que preconicen el diálogo y la coexistencia y que favorezcan el acercamiento y la comprensión entre los pueblos, el objetivo último que ha de consolidar los lazos humanos unificando a los pueblos y naciones, V- El diálogo de civilizaciones reviste un interés creciente, en este mismo estado de la historia de la humanidad, en que los desafíos, a los cuales se enfrenta éste, son cada vez más numerosos y las crisis que amenazan la vida de individuos y comunidades cada vez más graves, frenando, así, los esfuerzos desplegados para la consecución de un desarrollo global, ahondando aún más la brecha entre los países industrializados y aquellos en vía de desarrollo, y dando lugar al estallido de guerras y al acrecentamiento de tensiones en muchas regiones del mundo, VI- El diálogo debe versar sobre las cuestiones que expresan las preocupaciones de la humanidad, forjando soluciones que emanen de la propia esencia de las civilizaciones y culturas. Debe, además, tener como objetivo primordial la lucha contra la tiranía y las violaciones de los derechos humanos y del derecho de los pueblos a la autodeterminación, y bloquear las corrientes que preconicen hegemonismo y que busquen imponerle a la comunidad internacional un régimen con una única tendencia intelectual y cultural. Este diálogo debe, igualmente, tener como finalidad la de oponerse a las hostilidades cualquiera que sea su forma contra los pueblos que aspiran a la libertad y emancipación y debe constituir, a todos los niveles, un medio que permite a los pueblos recuperar sus derechos, estipulados en los tratados internacionales, garantizados por las religiones reveladas y reconocidos por los principios humanos, VII- El diálogo de civilizaciones y culturas debe estar fundado sobre el respeto mutuo entre todos los poseedores de esas culturas y civilizaciones, velar por la salvaguarda de los principios de derecho, justicia equidad y dar un impulso a los esfuerzos de la comunidad internacional, con vistas a consagrar la tolerancia e instaurar la seguridad, la paz y la coexistencia cultural y civilizacional entre los seres humanos a todos los niveles, VIII- La Organización islámica por la Educación, Ciencias y Cultura-ISESCO-, en cuanto que organismo especializado, encargado por la Conferencia islámica de Ministros de Asuntos Extranjeros, de cuestiones relativas al diálogo entre las civilizaciones debe proseguir sus esfuerzos, en aras de multiplicar las conferencias regionales e internacionales sobre el diálogo y la coexistencia entre las civilizaciones y culturas, de establecer las bases de comunicación con las organizaciones, instituciones y universidades en todos los países del mundo, a fin de permitirles ser partes activas en este diálogo, el cual debe ponerse al servicio de la humanidad entera, ampliar y profundizar la cooperación internacional de acuerdo con esta percepción intelectual y cultural fundamental. |